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miércoles, 13 de mayo de 2020

"Jack", de Francis Ford Coppola

"-¿Alguna vez has visto una estrella fugaz?"
"-No"
"-Es maravilloso. Pasa rápidamente, pero cuando lo hace, ilumina todo el cielo."

Éste es parte del diálogo más profundo que verán en la película. Pero un sencilla metáfora para lo que Coppola nos quiere transmitir mediante ella.


"Jack" (1996) trata sobre la vida de un niño que envejece cuatro veces más rápido que los niños normales; por ende, al cumplir 10 años, nuestro protagonista se encuentra atrapado en el cuerpo de un adulto de 40 (Robin Williams).

No entiendo por qué razón la crítica ha sido tan demoledora respecto a ésta inocente joyita. Sí: inocente. Es que no vemos a un Francis Ford Coppola esforzándose en realizar una obra maestra como "Drácula" o "The conversation", sino más bien, una película familiar en la que el director se relaja para que todos los espectadores también lo hagan, pero que a la vez, se emocionen por la sencillez de la trama y la ingenuidad de sus personajes.

Coppola nos regala una narración fácil y emotiva, con algunas escenas memorables (cuando el mejor amigo de Jack habla sobre él en su clase, o Diane Lane se encuentra disfrazada de robot), una fotografía impecable de la mano de John Toll y la sorprendente y ridícula aparición de un emblemático personaje, que no quita mérito a la magnífica interpretación de Rrobin Williams (sí, se trata una vez más del papel correcto para el actor correcto, pero en verdad Williams logra destacarse con escenas cargadas de ternura).

La fugacidad de la juventud. De nada más ni de nada menos trata ésta película, que a pesar de haber sido muy mal recibida, a mí me sacó más de un lagrimón (warning: this person is extremely sensitive, DO NOT LISTEN AT HER).

De todas formas, no se trata de un filme imprescindible, pero sí recomendable para enternecerse un rato y pasar tiempo con los más chicos.